Hubo una vez que tu felicidad dependió de mi.
Una vez donde pude liberarte del barullo y
chismorreo que en tu cabeza yacía.
Hubo una vez donde la niñez volvió a ti.
Y acabó.
Hubo una vez donde la felicidad se hizo añicos,
la decepción se agarró a la tristeza y a la ira.
Hubo una vez donde tu mente gritaba
Hubo una vez donde tus heridas
salían al exterior, te arañaban la piel,
te ardían sin piedad.
Hubo una vez,
y esta vez no acabó.