Continua...



Hubo una vez que tu felicidad dependió de mi.
Una vez donde pude liberarte del barullo y 
chismorreo que en tu cabeza yacía.
Hubo una vez donde la niñez volvió a ti. 

Y acabó.

Hubo una vez donde la felicidad se hizo añicos,
la decepción se agarró a la tristeza y a la ira.
Hubo una vez donde tu mente gritaba
más que nunca, te susurraba, te amargaba.
Hubo una vez donde tus heridas 
salían al exterior, te arañaban la piel,
te ardían sin piedad.

Hubo una vez, 
y esta vez no acabó.