Familia + Baloncesto = Equipo

Cuando algo lo convertimos en una rutina, en un hábito, en algo que ya viene ligado a nuestra forma de vida… perderlo se hace aun más duro, y no el doble, sino el triple de duro. Piensas, piensas y piensas, intentando buscar un por qué. Por qué lo bueno, lo que te hace sentir bien, lo que te hace feliz, en un abrir y cerrar de ojos desaparece, así, sin más. Con el tiempo, fui descubriendo que el trabajo individual te hace mejorar, eso es evidente. Pero lo mejor de todo, es que supe lo que era un EQUIPO. Todos pensaran bueno un equipo es un conjunto de personas que interactúan dentro del mismo grupo para alcanzar un fin común. Chorradas. Un equipo es… guau no sé como describirlo… un equipo es la unión de 12 jóvenas más un entrenador/a. 12 personajillos que comienzan a conocerse, a caerse mejor o peor, y que poco a poco aprenden a ser un grupo de 12 amigas, de diferentes alturas, diferentes edades, y finalmente aprenden a ser una familia. Una familia que se apoya, que se respeta, que es sincera, que comete errores, que se ayuda… FAMILIA + BALONCESTO= EQUIPO Cuando te das cuenta de que esa familia se va rompiendo poco a poco… aunque se intente mantener, no es lo mismo. Muchos años disfrutando de cada una de las 12 chicas, hasta que un día te das cuenta de que se acaba… todos esos momentos de frustración al perder, y esos momentos de felicidad al ganar, se desvanecen. Por completo. El recuerdo siempre queda, es evidente, pero la sensación de vivirlo, de abrazar la adrenalina que se siente al pisar la cancha, la rabia cuando no encestas o la alegría tras un buen pase… eso, se va. Pero lo peor, es saber que no sucede más… que no será lo mismo. Y quizás el no haber aprovechado el tiempo.