Tras mucho trabajo en la Universidad, por fin había terminado la carrera de enfermera. Meses después, me contrataron en el hospital de mi ciudad, más no podía pedir.
Un día, como otro cualquiera, tuve que atender a muchísimos pacientes, pero hubo una señora que me llamó la atención. Se llamaba Belén y era baja, regordeta, de ojos verdosos, y encantadora.Terminé cogiéndole cariño. Tenía un hijo de 25 años,como yo, que siempre iba a visitarla, de pelo negro, alto, ojos como la madre, y bastante callado.
Belén se recuperó, y varios días después encontré en mi casillero una nota. Pensé que mis compañeros me estaban gastando una broma, y evidentemente lo primero que hice fue reírme. Decía:
Hola Joana
Solo quería darte las gracias por acompañar siempre a mi madre, que sepas que te a cogido mucho cariño, bueno.... igual que yo. Desde que te vi, supe que debías ser para mi y solo para mi. Por ello, espero conocerte mejor, y ¿que te parece si quedamos algún día?, aquí te dejo mi nº del móvil ********* para que me llames cuando quieras.
Un beso, Jorge.
¿Que, que?. Fue lo primero que pensé. ¿Quien era Jorge?. Piensa Joana....¡Ya se! el hijo de Belén. Pero si apenas hablé con él.
Dejé que pasaran unos días, acababa de salir de una relación y no sabía si arriesgarme con otra. Aunque por otro lado podría funcionar... . Le llamé y quedamos.
Un mes después de conocernos, le hice la gran pregunta,¿Esto quiere decir que somos pareja?(solo habíamos salido como amigos, o eso pensaba yo). A lo que respondió, no con palabras, sino con un beso, por lo que entendí que si.
Hoy, tras 2 años desde que apareció esa nota, sigo con Jorge. ¿Quién dijo que no existen los príncipes azules?.
BHR