¿Sabes qué?
que voy pisando fuerte,
sin temer a nada
y sin nada que temer.
Que lo que fui, es lo que soy,
en un tiempo en el que se apagó la luz,
donde el duelo al amanecer,
solo duró unos instantes de blues.
Puede que esté loca
por imaginar un colibrí
o un caballo de cartón,
en la negra y oscura noche,
en la noche oscura y negra,
pero el que diga
que como ave de paso soy,
más de cien mentiras,
se guarda en el corazón,
más de treinta razones,
para cerrar el callejón.
¿Y sabes qué?
que voy pisando fuerte,
sin temer a nada
y sin nada que temer.